| Martes, 15 de Marzo
de 2005 (00:00)
Los sucesos del día 4 .....
"Desembarcar del Ferry y
llegar a la ciudad de La Paz, comienza el paraíso..."
El cruce en Ferry del Mar de Cortés desde Topolobampo duró entre
5 y 6 horas (considerando la maniobra de atraque del buque).
Para entonces ya había amanecido en Pichilingue. Fuimos los
últimos en desembarcar y para nuestra sorpresa todos los
vehículos que colmaban las dos cubiertas del Ferry estaban
formando una fila para ser revisados por miembros del ejército.
La espera fue eterna, pero al menos tuvimos tiempo para
conversar con nuestros compañeros de viaje que venían desde
Chicago en Harley Davidson (en la foto Ernesto y las Harleys).
Pronto ya estábamos hablando de las motos, varios de ellos
fascinados con la ST1300 y nosotros con el brutal equipo de
sonido de uno de ellos. Sonaba tan fuerte que cuando este cuate puso una
rola de Aerosmith mientras hacía un gran círculo para darse la vuelta y formarse en la cola
final, desde unos 20 metros de distancia la música no dejaba escuchar el
motor de su Road King! (y todos sabemos el escándalo que hacen
las Harleys de 1,450cc).
Finalmente
salimos del puerto y rodamos los 17km hacia La Paz. Esta
península apenas estaba comenzando a sorprendernos y el pelícano
que miraba hacia al Bahía de La Paz en el Mar de Cortés, nos
daba la bienvenida a una de las Etapas más increíbles del viaje.
Ese día, tras instalarnos en la Capital con Aramís Gardea (otro
de los hermanos a quien le agradecemos la hospitalidad y el
habernos prestado su Café Internet para actualizar esta
Bitácora), nos fuimos a Los Cabos
por la célebre Carretera Número 1 y un tramito de autopista
entre San José y Cabo San Lucas. La ida fue por el Mar de Cortés
y el regreso por el Pacífico. Nos habían advertido que la 1
estaba en pésimas condiciones, pero no es así (hablaremos más de
esto en adelante). Eso sí, hay que cuidarse del ganado si van de
ida o de vuelta entre Los Cabos y La Paz. Básicamente hay dos
tipos de señalamiento carretero en ese tramo: "cruce de ganado"
y "vado". El mayor peligro con las vacas es al caer la tarde
debido a que el ganado regresa masivamente de pastar y les
importa un bledo el tránsito. Los Cabos fue estupendo y el
paisaje espectacular, incluso el regreso a La Paz tuvo como
colofón una prolongada y bastante cinematográfica puesta de sol
en el Pacífico.
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Miércoles, 16 de Marzo
de 2005 (00:00)
Los sucesos del día 5 ..... "Rumbo
a Guerrero Negro por la Baja Sur: Loreto, Mulegé, Santa Rosalía...
un paraíso para motociclistas que disfrutan más norteamericanos
que mexicanos"
Nos
falta espacio para poner todas las fotos y hacerle justicia a la
belleza de Baja California que se puede apreciar desde la
Carretera Número 1. Pasamos por Santa Rita, Cd.
Constitución y Cd. Insurgentes surcando un paisaje distinto al
del resto del País: una serranía parca y rala que a ratos se
combinaba con desierto. Pero la 1 comienza a apuntar hacia el
Golfo de California a medida que nos acercamos a Loreto y nos
entrega una de las mejores combinaciones de mar, riscos y curvas
que hayamos visto. Es el nirvana de los riders. En Loreto
comimos los mejores tacos de pescado y camarón a los que se les
pueda hincar el diente en el famoso Mc Lulu's (cualquier
parecido con Mc Donald's NO es coincidencia). De ahí hasta Santa
Rosalía la 1 nos entregó unos 200km de los mejores paisajes y
curvas que hayamos visto. No era raro encontrar caravanas de
motos, la mayoría Harleys y una por ahí de BMW F650 con una
gigantesca HONDA Gold Wing 1800 con remolque. El saludo y la
cordialidad entre riders siempre estuvo presente. Nos asombraba
el hecho de que al parecer no había mexicanos entre los
motociclistas que veíamos en la Carretera 1. Entre todo
eso, un aroma a flores y la transición de cactus a palmeras
anunció la llegada a un auténtico oasis: Mulegé. Nos
entretuvimos tanto con el paisaje y la comida que al final nos
pescó la noche antes de entrar a Guerrero Negro... bueno, fue un
día de 800km. A pesar de que preferimos rodar de día (sobretodo
para disfrutar d e ese paisaje, porque la ST1300 trae excelentes
luces) acabamos registrándonos en el Hotel ya tarde. Rodar de
noche implicó varios inconvenientes en este viaje, aparte de los
obvios. Por un lado no puedes apreciar el paisaje y te pierdes
de cosas que valen la pena (bueno, al menos no te das cuenta).
Por otro, no puedes marcar puntos con el GPS a oscuras y en el
mejor de los casos se te van uno o dos. A causa de la oscuridad
Santiago no se percató que había apoyado en la parte trasera de
la moto su Camelbak durante un cambio de guantes y chamarra en
una gasolinera con un apagón. Aunque se escuchó un ruido al
avanzar unos metros, unos 30km después donde sería evidente que
el resto del viaje se haría sin mochila de hidratación (Moraleja:
si escuchan algo que se cae, párense a ver qué es). Por cierto,
necesariamente hay que
cargar gasolina en Santa Rosalía, porque ya no encontrarán
estaciones de PEMEX hasta la frontera entre las dos Bajas en
Guerrero Negro.
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Jueves, 17 de Marzo
de 2005 (00:00)
Los sucesos del día 6 y parte del 7..... "Recibimiento
en Tijuana, el camino a Mexicali y la espectacular Rumorosa ..."
La Baja California Sur había sido espectacular, ahora faltaba
ver qué nos deparaba la Baja California (recuerden que no hay
tal cosa como Baja California Norte). Estábamos tan
impresionados con la calidad paisajística de esta Etapa que
decidimos sacarle jugo a la Helmet Camera (instalada a bordo de
la moto de Ernesto). Por cierto, aquí tampoco se confíen con la
gasolina, ya que de Guerrero Negro a Lázaro Cárdenas no hay
estaciones de PEMEX (son unos 420km) y si se les acaba deberán
comprarla en los changarros de los pueblos. Por suerte las
ST1300 son capaces de dar unos 500km con tanque lleno y llegamos
a nuestro destino antes de que se encendiera la luz del tablero.
Pero volviendo al paisaje... el
Valle de Los Cirios es de otro
planeta, tienen que verlo para creerlo (aquí tienen un par de
fotos). La 1 nos hace pasar por la parte alta de la sierra que
baja por la península con formaciones rocosas como "El
Pedregoso" que ya dejaban ver lo que sería "La Rumorosa" y luego
se va pegadita al Pacífico antes de llegar a la zona donde están
los famosos viñedos de Baja California. Allí también encontramos
unas curvitas de fantasía para agarrar con la moto. Hubo algunos
encuentros cercanos con animales. Antes del Pedregoso, Ernesto
casi se lleva un zopilote con el parabrisas cuando éste despegaba
aparatosamente en la dirección equivocada con la panza llena de
quién sabe qué animal atropellado a la orilla del camino. Ya en
la zona agrícola cerca de Ensenada había tantos insectos y tan
grandes que parecía que un público enfurecido nos aventaba
cosas. Algo grande le pegó con tal fuerza a mi parabrisas que sonó
como trampolín de alberca y dejó una
cosa que parecía clara de
huevo con restos de alas. En el corazón de la zona vitivinícola
atravesamos un enjambre de escarabajos que sonaban en la moto y
el casco como si estuviéramos bajo fuego. Desde antes de
Ensenada hasta Tijuana era claro que habíamos vuelto al mundo
industrializado: trocas y tractores atravesándose por todos
lados, conversaciones de traileros no invitados en nuestras
radios, etc. El último tramo al
atardecer lo hicimos sobre la
magnífica autopista que une Ensenada con Tijuana, que nos
brindó una puesta de sol de antología. Esa noche visitamos la
sucursal HONDA de Tijuana, se nos unió Pancho -primo de Ernesto- y tras echarnos unos excelentes tacos
de carne asada con Ricardo Corona, nuestro anfitrión de Honda 'Potensa',
nos fuimos con Pancho y un par de cuates a recorrer el centro de la ciudad.
La idea era -por supuesto- elegir un Table o similar a dónde
repostar tras manejar casi 740km. Esto es Tijuana, ¿Recuerdan?
Al
día siguiente nos trepamos en las motos para visitar las
tristemente célebres
cruces pintadas en la 'barda' que nos
separa con el vecino del Norte y dirigirnos a la tan comentada
Rumorosa que nos separaba de Mexicali. No pudimos tener un mejor colofón para esta Etapa
que lo que encontramos tras la caseta del
mismo nombre (donde doña rumorosa me saludó con una ráfaga de
viento cruzado tan fuerte que casi me tira con todo y moto
mientras pagaba). Señoras y señores, La Rumorosa es famosa por el
viento que voltea tráileres y pronunciadas curvas de bajada,
pero es el paisaje el que te deja boquiabierto. Recién empezando
vimos un tráiler que se había ido al barranco con todo y caja
entre los restos de viejos autos oxidados que nunca se
recogieron. Si, el viento es
cosa seria... pero no sería el más violento de este viaje.
Ernesto estaba tan impresionado con La Rumorosa que la grabó
toda
en video con la Helmet-camera (muy pronto verán esas
curvas como si estuvieran manejando en ellas). Valgan entonces estas fotos
como pequeño testimonio de su grandeza. En la foto de la derecha ya habíamos dejado atrás a La Rumorosa y
nos enfilábamos a Mexicali cruzando la planicie que forma la
Laguna Salada (después de todo había que ir a la
capital del Estado a completar la Etapa). La Catedral de
Mexicali sería el colofón de La Baja y -sinceramente- nos
quedaría a deber, ya que resultó tan gris como el cielo que la
enmarcaba ese día.
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